Elena Esteban

Sanando al niño interior:

31/03/2017

Hubo un tiempo en el que éramos niños. Aprendíamos, nos sorprendíamos, imaginábamos, jugábamos y sufríamos. Dentro de nosotros, ese niño que fuimos se mantiene, con las virtudes, defectos y carencias que tuvimos entonces.

El niño interior sufrió unos daños. Daños que en el presente quizás no sintamos importantes, o tal vez algunos de ellos sí. Daños que quizás creemos sanados, o hemos olvidado incluso, más nuestro niño interior, los tiene y mantiene latentes a la espera de que le sean solucionados.

Nuestras reacciones ante las distintas situaciones de la vida, pueden verse influenciadas por cómo se siente nuestro niño interno o, dicho de otro modo, Nuestro cerebro está entrenado para responder ante los sucesos de la vida según lo que entendimos de lo que alguna vez vivimos y vimos.

Por ejemplo, podría ocurrir que, una vez el niño se sintió en ridículo frente a sus compañeros de clase, al salir al encerado. En la adultez, el miedo escénico es el resultado de aquella situación de la infancia.

En ocasiones, nos podemos sorprender regañándonos a nosotros mismos, como nos hubiesen regañado nuestros padres de pequeños. Mentalmente y en silencio, nos reñimos cuando no actuamos como creemos o queremos hacerlo. Esas reprimendas que nosotros nos “regalamos” le llegan a nuestro niño interno, y su reacción es la que hubieses tenido tú mismo en tu infancia. Es decir, si hacemos una exposición ante el público, y nada más terminar hacemos el repaso de todo lo que hicimos mal, nuestro niño interno puede pensar que no quiere volver a hacer una exposición pública, y tú mismo buscarás, de manera inconsciente, formas de boicotearte la próxima vez que vayas a exponerte ante el público.

Si, por el contrario, al terminar nos animamos y nos felicitamos y, tiempo después, miramos los errores de un modo constructivo, el niño interno se sentirá orgulloso de su trabajo, y no habrá motivos para boicotear nada.

El 95% del tiempo, actúa nuestra parte subconsciente, y es nuestro subconsciente también, quien toma las decisiones. Por lo tanto, nuestro consciente solo actúa el 5% del tiempo.

Por ello, un niño interior dolido, hará que nuestro subconsciente tome decisiones dirigidas a evitar situaciones que podrían de nuevo hacerle daño, aunque esto implique no avanzar en la vida. Un niño interior que está recibiendo lo que necesita, ayuda a que nuestras decisiones y vivencias sean más concordantes con los pasos hacia delante que queremos ir dando en la vida.

Psiconeuroinmunoterapia® o PNIT® y Psych-k® te pueden ayudar a sanar a tu niño interior. Transformando el recuerdo del pasado para que quede sanado y redirigiendo ese recuerdo, la memoria, etc, hacia unos cambios de conducta y actitudes más adecuados a nuestros propósitos y metas.

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Sanando al niño interior